11.1.12

En mi casa me sale!!

Cuántas veces, como estudiantes hemos pronunciado esa frase cuando éramos alumnos y cuántas veces como docentes, la hemos escuchado. 

Está comprobado que la productividad merma bajo situaciones de presión exterior o circunstancias diversas y ante esta realidad debemos preguntarnos qué podemos hacer en lugar de conformarnos con la excusa vana que no nos ayuda sino que nos mantiene en el problema. 

Lo natural y humano es justificarse con el “En mi casa me sale”, la realidad es que debemos desarrollar otro tipo de estrategias que nos permitan crecer cada vez que nos escuchemos decir la frasecita... 

Como docentes, debemos explicar a nuestros alumnos que esta realidad es común a todas las personas y que se debe fundamentalmente a pensamientos que bloquean la acción. Queremos demostrar, en muchas ocasiones, que hemos estudiado mucho, que somos buenos alumnos, que tenemos interés en aprender, que no queremos decepcionar a nuestros profesores, a nuestros padres e incluso a nosotros mismos. Este tipo de pensamientos interfieren en la acción y dejamos de estar en un estado de concentración plena en la acción que estamos realizando.

A nivel práctico, un primer paso sería explicar a los alumnos la manera de neutralizar esos pensamientos que bloquean la acción a través de preguntas que les hagan contextualizar la situación.  ¿Qué sucede cuando te equivocas?¿Qué pretendes demostrar?¿Por qué piensas que no voy a darme cuenta de tu esfuerzo?¿Que sucede en tu cuerpo cuando te equivocas? Verbalizando los pensamientos se relativizan y es posible neutralizarlos y sustituirlos por acciones que nos saquen de donde estamos para llevarnos a alcanzar las competencias que necesitamos.

A mis alumnos les suelo decir que la clase es un laboratorio de experimentación y que, sólo a través de ella podemos descubrir cosas nuevas, dar permiso para que entre el error, la inexactitud y la equivocación distiende el ambiente y favorece la concentración. 
Otra cosa que propongo es que se graben las clases; cuando uno está en clase está concentrado en hacer muchas cosas a la vez  y tiende a magnificar los errores, generalmente uno tiene una percepción de los sonidos emitidos peor a la real. Si el alumno escucha la clase en el sofá de su casa de una manera relajada se impregnará de la información e otro estado emocional y de percepción de una manera más receptiva, comprendiendo que la mejora pasa por el descubrimiento de las posibilidades y estás, por probar experiencias nuevas que llevan implícitas el error y la inexactitud.

Desde el punto de vista del alumno es importante que sepa que tras el error no se acaba el mundo, nos enseñan en el colegio que el más listo es el que menos se equivoca, la realidad es que uno puede no equivocarse por dos razones: por listo o por ni siquiera intentarlo. Esto último  sucede muy a menudo en el mundo d ella música, la baja tolerancia al error y al fracaso hace que el alumno se bloquee tan solo al intentarlo. Siempre digo que somos perfectamente imperfectos y que cuanto más se intente más opciones de éxito existirán, es cuestión de poner a trabajar a nuestro favor a la estadística.

Dejemos entrar el error para alcanzar nuestros objetivos.