10.2.12

Cómo llevarse bien con los pianistas y viceversa

Entre los cantantes y los pianistas se establece una relación peculiar, algunas veces amor-odio ;), que es necesario saber gestionar. No me refiero a la relación profesor de repertorio y alumno de canto sino a la relación entre dos profesionales que tienen que trabajar conjuntamente y que ambos tienen sus opiniones y criterios definidos.

La base de toda buena relación tanto personal como profesional es el respeto y por ello no se debe pensar que uno está por encima del otro y demostrarlo con cada hecho y cada palabra. Es necesario que se establezca un equipo de trabajo en el que exista una buena comunicación y se valoren las opiniones de los dos profesionales dentro de los roles que cada uno desempeña.

Para ello es necesario tener en cuenta que los pianistas son profesionales serios que quieren hacer bien su trabajo y para ello necesitan unas condiciones mínimas.

El cantante debe tener en cuenta que está en su mano mejorar la relación teniendo en cuenta lo siguiente:

- Partituras legibles, es decir, una buena fotocopia que no tenga cortes en las partes de piano, que estén pegadas y/o encuadernadas, que tengan marcadas las respiraciones del cantante de antemano (no tiene por qué adivinar dónde respiras).

- El pianista está para trabajar musical e interpretativamente la obra y su tiempo es tan valioso como el tuyo, por ello es fundamental ser puntual (su tiempo es tan valioso como el tuyo), tener una actitud receptiva y no justificar los errores sino corregirlos o tomar nota para hacerlo más tarde en tu momento de estudio.

- Has de pensar que el pianista está para ayudar y por ello necesita que el cantante lleve las obras bien aprendidas (texto y música), así él te podrá aportar otro tipo de conocimiento. El ensayo es un momento para crecer musicalmente como dúo y no para que el cantante aprenda su parte.

- El pianista puede ayudarte a elegir un repertorio o darte su opinión, pero para un ensayo deben estar acordadas las obras que se trabajarán para evitar pérdidas de tiempo y esfuerzo. Decide previamente qué repertorio cantarás y házselo saber al pianista. Igual que a ti no te gusta cantar sin preparar las obras, al pianista no le gusta trabajar "a salto de mata" (cambiar el repertorio a cada momento) aunque sea capaz de hacerlo.

- El pianista ayudará con temas referentes a: entradas difíciles, afianzar la afinación, temas de medida, aspectos formales (textura, armonía y relación con el significado del texto), cuestiones dinámicas... el resto es cosa del cantante.

Por otro lado el pianista debe tener en cuenta:

- Si la obra está recién aprendida o el cantante ya la tiene interiorizada. En el primer caso debe centrarse en asegurar: entradas, dinámicas, cuestiones formales, etc. En el segundo caso se trabajará el conjunto y la interpretación global de la obra por parte de los dos intérpretes.

- Es bueno hacer una interpretación completa de la obra (canción, aria, etc), valorar concretamente qué es lo que ha fallado y posteriormente trabajarlo y valorar qué se debe trabajar individualmente y qué se debe trabajar en conjunto. Se pueden encontrar casos en los que los pianistas no dejan cantar dos notas seguidas y este hecho puede generar una sensación de importencia y frustración en el cantante que es poco constructiva.

- En el momento de la actuación cada cual debe asumir su rol y si el pianista comienza con un tempo más rápido o más lento, el cantante debe tener claro el tempo en el que quiere cantar, el pianista se dará cuenta y se adecuará al mismo. Es responsabilidad del cantante ser consciente de que lleva las riendas en este aspecto y no al revés.