9.4.12

Ley de mecenazgo y financiación de la cultura

Desde hace algunas semanas se está hablando de una modificación de la ley de mecenazgo española (Ley 49/2002), se está hablando de las actividades de interés cultural y el patrimonio que está sujeto a esta ley y de las cantidades que se pueden desgravar las personas físicas a cargo del IRPF  o las empresas a cargo del impuesto de sociedades. 

Es sistema funciona así: Se declaran de interés cultural una serie de actividades y proyectos y todo el dinero que se invierte en esas actividades se puede desgravar en impuestos con una serie de requisitos por parte de los donantes. 

Es importante hablar del porcentaje que se desgrava, es importante mirar los modelos de otros países como Francia, Italia, EEUU, etc. pero creo que el modelo de gestión cultural debe atender a unos objetivos a medio y largo plazo y no centrarse tan solo en una cifra. Debemos buscar sistemas de gestión cultural sostenibles porque no es la cifra la que frena el desarrollo del sector sino el propio modelo.

España tiene un patrimonio cultural enorme en todas las disciplinas que merece la pena conservar y fomentar, no hay que olvidar que el sector cultural representa el 4% del PIB. Tenemos grandes músicos, escritores, pintores, actores, cineastas, bailarines, etc. Pensemos que se ha hecho un gran esfuerzo para generar un caldo de cultivo apropiado, contamos con una amplia red de centros de formación artística, contamos con auditorios, teatros, orquestas, etc.

Los responsables políticos deberían tener la obligación  de generar un entorno para el desarrollo de esta generación de artistas y para ello necesitamos crear las condiciones necesarias para que la cultura sea sostenible económicamente. 

Mi opinión con respecto al mecenazgo es que por un lado están los grandes proyectos estatales y el patrimonio histórico que se debe conservar, que es mucho y necesita personas preparadas y recursos económicos y por otro lado están los proyectos locales,  las manifestaciones artísticas que nutren una población y que ven dificultada su labor porque dificilmente pueden acceder a esas grandes empresas o fundaciones y tampoco pueden recibir ese patrocinio local.

Y me hago unas cuantas preguntas a las que me cuesta encontrar respuesta:
¿Por qué no se puede generar una cultura sostenida por los recursos de la zona? ¿Por qué un empresario aficionado a la música no puede aportar recursos económicos para ayudar a organizar un curso, un concurso, un festival de música?¿Por qué las manifestaciones artísticas locales como conciertos, exposiciones, teatro, etc. no pueden tener la ayuda de la industria y las empresas de la zona?

El mecenazgo no debería estar enfocado solamente a grandes proyectos y al gran patrimonio. Tampoco debería ser prácticamente exclusivo de las grandes empresas a través de sus fundaciones. Deberíamos aspirar a un modelo más abierto y que se incluyeran más actividades de interés cultural y más facilidades de patrocinio de la cultura. 

Primero definamos qué actividades son de interés cultural, generemos nuevos modelos de gestión a través de los cuales sea sencillo establecer ese interés cultural, establezcamos unos requisitos mínimos que incluyan el respeto a los derechos y deberes de los artistas y dejemos que sea el tejido económico y social de una zona el que impulse las iniciativas de los ciudadanos. Cuantas más personas se implican en un proyecto más rico se vuelve, más fácil es difundirlo, etc. y más garantías hay de que la población de la zona participe de él.

Necesitamos que las manifestaciones artísticas nutran y enriquezcan a los ciudadanos y necesitamos una cultura más asequible y participativa por parte de todos los sectores de la sociedad.