21.9.11

De la mentalidad de escasez a la mentalidad de abundancia

La mente del músico se va configurando desde que comienza a estudiar siendo un niño, en mi opinión,  de una manera un tanto perversa.

El niño tiene que hacer una prueba de acceso para iniciar sus estudios en un conservatorio. Es una prueba de aptitud musical pero la limitación de plazas la convierte en lel primer embudo.  Tras esa prueba todos aquellos que quieran estudiar música, lo harán porque sus padres tienen recursos para pagar un centro privado.
Tras cuatro años cursando las Enseñanzas Elementales tienen que superar su "primera oposición" ¡CON 12 AÑOS! en la que sus compañeros de clase se convierten en sus "rivales". Los niños con los que ha compartido experiencias musicales y un día a día, se convierten en "el peor enemigo". Esta mentalidad pervive durante las Enseñanzas Profesionales, en las Enseñanzas Superiores y posteriormente para conseguir una plaza en un Conservatorio, en una Orquesta, en un Coro, para conseguir un papel en una ópera, etc.

Estar en el mundo de la música no necesariamente implica que todos deban hacer una carrera internacional. Hay mucho talento que se puede aportar al mundo de la música desde diferentes ámbitos (interpretación, docencia, composición, contrucción de instrumentos, gestión cultural, investigación, medios de comunicación, etc) porque considero que lo más importante es, además del talento, ser persistente y tener una mente flexible.

Encuentro aberrante el código de conducta que se inculca en la educación musical, que convierte la carrera de música en una competición constante que en muchos casos es causa de una infelicidad inmensa. Son pocos valores humanos (generosidad, amistad, lealtad, etc) los que, a la larga, que prevalecen. Por supuesto, no son culpa exclusivamente de los estudiantes ni de los profesores, es el sistema que vicia y hace que todos se encuentren en un círculo malévolo difícil de superar.

Así, nos encontramos que, cuando en el mundo profesional se hace necesario trabajar en equipo, compartir ideas e impresiones, aprender de los demás, expresars una opinión, etc...  la mayoría de los músicos no saben y su código de conducta recela, siempre está la sospecha de si "de verdad me lo está diciendo por bien o para fastidarme"

Cuantas experiencias enriquecedoras nos perdemos, a todos los niveles, por tener el cerebro configurado en una mentalidad de escasez en la que reinan los pensamientos: no hay trabajo, me lo van a quitar, no comparto para que no me copien, mejor no decir lo que hago para que no me tengan envidia, no voy a dar información a mis colegas por si acaso van más deprisa que yo... y así un largo etcétera de pensamientos limitantes que se convierten en un lastre personal y son un foco de insatisfacción.

Sé que pasar de la mentalidad de escasez a la mentalidad de abundancia no es fácil pero quizás  cuando revisemos las creencias que tenemos y viendo los beneficios que puede aportar el cambio de actitud en nuestra propia persona y en el entorno, cada cual, desde su humilde lugar, sepa que está contribuyendo a salir de ese círculo vicioso.

Realmente, lo que pensamos lo podemos cambiar,. La cuenstión está en tomar conciencia ,por nuestra propia salud mental, y adoptar pensamientos del tipo: aprendo de lo bueno de los demás, me alegro de que el esfuerzo sea recompensado, si el otro lo ha conseguido le voy a preguntar cómo lo ha hecho, cada persona tiene cosas valiosas que aportar, compartir y mostrar una actitud abierta es más gratificante que encerrarse en uno mismo, la creatividad se expande cuando se comparte, puedo ayudar a otros, merezco la ayuda de los demás, etc. 

En mundo ofrece infinitas posibilidades, muchas no son fáciles ni accesibles para todos. Es cierto que  hay personas con más o menos suerte. Cada cual ha de recorrer su camino y elegir el precio que quiere pagar.  Recomiendo no obstinarse con un único camino y ser persisitente con lo que uno desee desde muchos ángulos. En ocasiones es conveniente revisar los objetivos y los caminos a recorrer y contrastar nuestros sueños con la realidad para no encontrarnos al cabo de los años con que hemos vivido infelices e insatisfechos. Lo cierto es que quedarse en la mentalidad de escasez solo empequeñece y anula a las personas. La mentalidad de abundancia hace crecer y enriquecer el entorno del que la habita.  Intentemos salir del circulo vicioso y enriquecer el mundo en el que vivimos. 

Sea el mundo como sea, lo importante es cómo quieres verlo y saber que siempre hay muchas opciones que ni te imaginas.