Por: Isabel Villagar, pedagoga del canto
La historia musical de Islandia es relativamente reciente si se compara con otras tradiciones europeas, aunque no está exenta de un devenir propio.
Durante siglos el país tuvo una población pequeña y dispersa, con una vida cultural muy ligada a la literatura oral y a la transmisión familiar de canciones. Esto explica que, hasta bien entrado el siglo XIX, la mayor parte de la música documentada sea vocal y esté vinculada a textos poéticos o narrativos.
Una de las formas más antiguas es la rímur, un tipo de canto narrativo que se desarrolló aproximadamente desde el siglo XIV. Las rímur consisten en largos ciclos de versos cantados que cuentan episodios heroicos o historias derivadas de las sagas islandesas. El cantante suele interpretar melodías relativamente simples y repetitivas, mientras el peso expresivo recae en el ritmo del texto y en la declamación. Durante siglos fue una práctica doméstica o comunitaria más que escénica. En zonas rurales, estas interpretaciones podían extenderse durante horas en reuniones familiares o durante el invierno.


















