2.2.12

El círculo del 99... para músicos


"Había una vez un hombre que se había vuelto el más ávido de la localidad. Tan ávaro era que él mismo se sintió muy preocupado por el estado de avaricia qye contaminaba su mente y no le dejaba disfrutar ya de nada que exigiera un gasto por mínimo que fuera. 
Oyó hablar de un sabio que había sido muy rico y había renunciado a todo para vivir austeramente en un bosque, había donado su fortuna y vivía con lo mínimo. 
El hombre ávido fue a visitarlo y le dijo:
- Yo era en una época un hombre generoso, te lo aseguro. Pero empecé a ganar dinero y cada vez me volví más obsesionado por el mismo y más avaro. Al principio era sólo avaro con los otros, pero luego empecé incluso a ser avaro conmigo mismo. 
-Bueno, otros disfrutarán un día de lo que tú estás acumulando- dijo sarcásticamente el yogui. 
-Eso pienso, pero ni aún así logro superar mi avidez. ¡Es horrible, pero no puedo evitarlo!
-Tienes una enfermedad muy grave -aseveró el sabio-. No creas que la padeces tú solo. Hay mucha gente que la padece, aunque eso no sea un consuelo, al contrario. 
-¿de qué enfermedad se trata?- preguntó el hombre alarmado.
-Padeces la enfermedad del círculo del 99.
-¿El círculo del 99? - preguntó el hombre extrañadísimo.
-Así es. Cuando has alcanzado 99 te dices: "Voy a llegar a 100"; cuando has logrado 199, te dices: "Voy a legar a 200" y así sucesivamente. No tiene fin. Padeces la enfermedad del círculo del 99.
-¿Y por qué lo sabes?
-Es evidente, pero además -repuso el sabio-, también yo la padecí. Por eso dejé todo y me he recuperado, aunque me temo que la mayoría de las personas siguen hasta su muerte con esa enfermedad. En fin, amigo, otros disfrutarán de todo aquello que tú acumulas."-


Creo que este cuento nos enseña muchas cosas y hoy quiero hablar de la sensación que existe a menudo entre los músicos de que siempre se puede mejorar. Muchas veces ese pensamiento se convierte en "no soy suficientemente bueno" y nos paraliza, entramos en el círculo del 99 por la ávidez de ser los mejores. Aunque no sea por el dinero, es otra clase de avidez que contamina el espíritu. 

La realidad es que ser un buen profesional es suficiente para darnos permiso para disfrutar de lo que hacemos y para abrir las puertas a una mejora sana y consciente. Siempre tenemos que aprender de la vida pero no debemos quitar valor a lo que ya tenemos. 99 monedas de sabiduria es un dineral!!!!