7.10.11

Dime cómo vocalizas y te diré cómo cantas

Es de sobra sabido que el trabajo vocal no se basa únicamente en cantar canciones, es necesario preparar la voz antes para calentar la musculatura antes de comenzar a cantar. Primero a través de ejercicios de respiración y después a través de ejercicios de vocalización que trabajen toda la tesitura de la voz con el objetivo de que ésta adquiera un timbre homogéneo y para descubrir y asentar las sensaciones fonatorias que se corresponden con una emisión correcta.

Mediante los ejercicios de vocalización se toma contacto con la realidad de la propia voz, se descubren los espacios de resonancia, se controla la emisión libre y relajada, se experimentan y se fijan sensaciones fonatorias correctas y se diferencian de las que no se corresponden con una emisión libre, se aprende a emitir las vocales en la posición adecuada, se fortalece la musculatura, se coordina el equilibrio aire-sonido, etc.

Es esencial que un profesor de canto supervise su ejecución, sobre todo en los comienzos del aprendizaje vocal para que no se fijen muscularmente sensaciones que no correspondan con una emisión eficiente ya que establecer un patrón muscular incorrecto dificultará el aprendizaje y lo ralentizará.

La secuenciación de los ejercicios de vocalización está relacionada con la madurez vocal del cantante. Al principio se trabajan ejercicios sencillos con intervalos mayores o justos en legatto y poco a poco se van haciendo ejercicios que comprenden otras dificultades (picado, staccatto, mezza di voce, etc). 

Secuenciar los ejercicios de vocalización y adecuarlos a la vocalidad de cada persona es todo un arte pero como premisas básicas se recomiendan:
- Realizar ejercicios con boca cerrada.
- Emitir las cinco vocales sobre una sola nota de manera que no cambien las cualidades esenciales del sonido (altura, timbre e intensidad).
- Realizar ejercicios con intervalos pequeños (2ª, 3ª o 4ª)
- Realizar ejercicios con arpegios (8ª, 10ª)
- Realizar escalas.

Cuando se ejercita la voz debe respetarse siempre la comodidad, es decir, los sonidos se descubren de manera progresiva y sin forzar la musculatura de manera que nunca se deben percibir sensaciones de picor en la garganta o disfonía, o cansancio vocal tras su realización. Estos ejercicios constituyen un laboratorio de sonidos en el que se experimenta y por lo tanto requiere por un lado método y por otro lado apertura y flexibilidad ante los descubrimientos que se producen.