18.12.13

El estudio del canto es algo así como ir al gimnasio. Estefania Perdomo, en exclusiva para La Brújula del Canto


Hoy tenemos el placer de recibir en nuestra seccion de entrevistas a Estefania Perdomo. Distrutaremos mucho y aprenderemos del talento y experiencia de esta gran cantante.
¿Cuál es la primera experiencia que recuerdas con la música?
Yo empecé a cantar muy pronto, cuando tenía 9 años, en la Escolanía San Marcial. Y lo primero que hicimos fue colaborar con el Festival de Ópera en una producción de La Bohème de Puccini. Era todo muy emocionante: tenía un vestuario de época para mí, tenía una madre “de mentira” (una señora del coro que me llevaba de la mano en el Acto II), la directora de mi coro se paseaba con un rollo de cinta adhesiva por el backstage para que no habláramos...
Una experiencia que me enganchó para siempre con la música en general y con la ópera en particular.
¿En que momento decidiste que querías ser cantante?
No fue una decisión fácil, ya que me encontraba a punto de finalizar mis estudios de Historia en la universidad. Tenía 20 años y ya tenía que tomar una decisión. El punto de inflexión fue sin duda mi participación en el Concierto Inaugural del Órgano del Auditorio Alfredo Kraus (1999). Ahí supe que no sabría vivir sin entregar música y sin el contacto con el público.
¿Qué personalidad musical crees que te influyó más en tu carrera?
Sin duda alguna, mi primer maestro, Mario Guerra. Él me enseñó la que hoy en día sigue siendo la base fundamental de mi técnica, pero sobre todo me demostró siempre una confianza casi ciega en mis posibilidades de éxito como cantante profesional. Me ha apoyado siempre en todo, y me ha servido de guía a lo largo de toda mi carrera, por lo que continúa siendo una influencia muy importante.

¿Cuáles son tus cantantes o músicos favoritos?
¡No sabría por dónde empezar! En lo vocal, siempre me miro en Mirella Freni, que para mí es una referencia clave; y en Monserrat Caballé, por su dominio de los matices y por su amplio registro. En otros ámbitos, hay de todo: desde Richter y Sokolov al piano, Du Pré y Rostropovich al cello, Oistrakh y Stern al violín, etc.

¿Cuál era el estilo o el compositor que más te gustaba estudiar de joven?
Por ese primer contacto con la música del que hablaba al principio, siempre me atrajo poderosamente Puccini y el verismo, pero como empecé muy jovencita a estudiar (con 14 años), era un repertorio demasiado pesado para mí. Así que aprendí a sentirme a gusto con Schubert y los lideristas alemanes en general. A los veintipocos inicié un romance con Mozart que aún no ha terminado... Y el Barroco. La música barroca no dejará de sorprenderme jamás, y es una verdadera escuela para el cantante, tanto en lo técnico como en lo estrictamente musical.

¿En qué repertorio te sientes más a gusto en la actualidad?
¡Ahora sí es momento para Puccini! Además de Mozart y el Barroco, estoy difrutando mucho de mis primeras incursiones en el repertorio verdiano. Y trabajando mucho en la canción española. Estoy, en ese sentido, en un momento dulce: mucho repertorio estimulante, muy variado, que además funciona bastante bien.
Cuéntanos, por favor, alguna experiencia o anécdota que te venga a la memoria que tenga que ver con tu voz o tu experiencia profesional (en algún curso, o concierto...)
Buf. Pasan tantas y tantas cosas en un escenario... Desde la rotura del corsé enAdriana Lecouvreur (Teatro del Liceo, Barcelona, 2012) prácticamente al incio de una escena, y justo antes de una pelea (pensé que me quedaba medio desnuda)... hasta no poder pasar las páginas de una partitura complicadísima de Messiaen por llevar guantes (no los he vuelto a usar nunca más). A nivel estrictamente vocal.... mi primer y único “gallo” cantando un Mi Bemol Sobreagudo en una de las arias de Marina, de Arrieta. Rompí a llorar cuando salí del escenario... canté llorando el dúo de Lucia... ¡Seguí llorando después del concierto!

¿Qué opinas de la situación actual de los músicos y los cantantes? ¿Que crees que debería cambiar?
La coyuntura de crisis económica nos está haciendo mucho daño, a los artistas en general. La cultura se ve como algo prescindible, algo que no es necesario. La crisis está viniendo bien en el sentido de que se está contando más con cantantes y músicos locales en vez de traerlos de fuera; y se están reduciendo los cachés astronómicos que solían pagarseLa. Lo que debe cambiar por parte del músico es el desarrollo de su inventiva e iniciativa: ya no vale esperar sentado en casa a que te llamen, ahora hay que moverse y buscar, preparar proyectos, unirse con otros músicos... Es una oportunidad de oro para ser más creativo.
¿Qué proyectos musicales tienes en mente realizar?
Ahora mismo estoy a punto de grabar una obra que estrené en el año 2009 y que me hace mucha ilusión. Estoy desarrollando además un proyecto muy interesante de conciertos-conferencias sobre música española, un “género” que considero muy prometedor y en el cual realizaré alguna incursión antes de que acabe el año. Por otro lado, este año he recuperado la actividad docente, y a partir de enero empezaré con unos módulos técnicos destinados a cantantes amateur. Hay en marcha otro proyecto de estreno de micro-óperas muy interesante... en fin, que proyectos no faltan.

¿Qué consejo o recomendaciones darías a los que empiezan ahora a estudiar canto?
Primero que nada...que estudien. La disciplina de trabajo en cualquier instrumento es fundamental, pero en el canto, el instrumento es uno mismo. Es imprescindible que el cuerpo interiorice y mecanice la técnica para tener una voz sana, un instrumento saludable. Y eso sólo se consigue con el estudio. Es algo así como ir al gimnasio.
En segundo lugar... cuidado con el repertorio. He visto a lo largo de mi carrera voces destrozadas por cantar cosas para las cuales no se estaba aún preparado técnicamente, sobre todo en la ópera, que es muy dura. Hay que tener mucho cuidado, e ir “desbloqueando” poco a poco los roles.
Y sobre todo... mantener y cultivar la ilusión. Es una profesión difícil y sacrificada... pero muy gratificante. Y mantener el ánimo es fundamental para seguir adelante, seguir aprendiendo, conociendo y compartiendo.
¿Quieres añadir algo más sobre tu relación con la música o con el canto?
En realidad... creo que ya está todo.. ;)