30.10.14

La letra con sangre no entra. Comentarios al libro "No me maltrates" de Stamateas

Como pedagoga he tenido ocasión de estudiar durante mi carrera la asignatura de psicopedagogía en la que se aprenden aquellos aspectos de la psicología que se deben de tener en cuenta en el proceso de enseñanza-aprendizaje y siempre he tenido un especial interés en conocer el funcionamiento de la psique humana, por mi crecimiento personal y para mejorar como docente. 

Soy de la opinión de que en la enseñanza de la música hay que hacer un gran esfuerzo para desterrar de nuestras aulas memes que hemos heredado de la manera de enseñar de nuestros profesores y que ellos seguramente heredaron de otra generación de profesores y así sucesivamente hasta llegar a modelos pedagógicos de otras épocas que deberían estar más que superadas.

Es difícil ver otra realidad cuando todos o casi todos tus semejantes (hablo de los colegas docentes) se comportan de la misma manera y socialmente (en el entorno de la educación musical) esta aceptado porque siempre se hizo así y porque todo el mundo lo hace. Yo siempre intento comparar con docentes de otras materias como matemáticas o lengua para poner un poco de cordura y así me doy cuenta de que en muchas ocasiones es conveniente cambiar esquemas mentales por nuestro bien y el de nuestros alumnos. Por poner un ejemplo, parece que en ocasiones los profesores de instrumento se sienten ofendidos o ven dañado su ego docente si sus alumnos no obtiene resultados brillantes, esto es como si un profesor de matemáticas pensara que es mal profesor por suspender a un alumno. Es necesario que la autoestima del profesor, es decir, su manera de proceder no se vincule a los éxitos y fracasos de los alumnos porque siempre tendrá alumnos mejores y peores.

Recientes estudios sobre el funcionamiento del cerebro en los proceso de aprendizaje demuestran que aquello que aprendemos vinculado a emociones positivas se fija de una manera más duradera y produce cambios significativos en las estructuras cerebrales, por lo tanto debemos de ir abandonando la idea arcáica de "la letra con sangre entra".


Leyendo a Stamateas en su libro "No me maltrates" me doy cuenta de en muchas ocasiones las enseñanzas musicales albergan la posibilidad de generar maltrato verbal, golpes invisibles que dañan profundamente utilizando una serie de conductas que deberíamos desterrar de nuestras vidas por nuestro bien y de nuestras aulas por el bien de nuestros alumnos.

Pienso que están demasiado aceptadas la descalificación, la crítica e incluso las ofensas.

- La descalificación o una manera de decir "yo soy mejor que tu" y consiste en rebajar a neutro o negativo una característica positiva. Frases: "has aprobado el examen, qué suerte has tenido", "has cantando esa canción muy bien, a ver si la próxima vez te sale", "ya sabía yo que te ibas a equivocar".

- La burla, usar el lenguaje gestual despreciativo o humillar. Es una manera de hacer que otro se sienta subestimado, inferior, sometido, ultrajado. Quienes se burlan siempre se escudan en "no te lo tomes así", "es una broma", etc. No deberíamos participar en las burlas puesto que nos convertimos en cómplices y autorizamos y validamos ese comportamiento. En el mundo del canto he escuchado de todo, hasta la propia Montserrat Caballé ha tenido que lidiar con las burlas hacia su complexión toda su vida. También he observado que en muchas audiciones, cuando la personas no pueden criticar o desvalorizar por motivos musicales entran en el terreno de la burla "cantas muy bien pero estás demasiado gord@, tienes el pelo demasiado corto o largo, etc" seria mucho mejor que dijeran simplemente "lo siento no tengo trabajo para tí"

- Las críticas. Y me ha llamado la atención de que para este psicólogo no existen críticas constructivas. Para el la crítica siempre tiene como objetivo destruir. La persona que critica necesita encontrar fallos en los otros para sentirse bien consigomisma. Para él o se critica o se construye.
Y esto es especialmente interesante en el mundo de la pedagogía musical puesto que hay muchos profesores capaces de ver o escuchar fallos o problemas pero no saben solucionarlo y se quedan ahí, en lugar de ayudar al alumno a encontrar soluciones. He reflexionado mucho en este punto y estoy de acuerdo con el autor. Si no se construye se destruye, así que la próxima vez que vayas a criticar o a poner de manifiesto una debilidad o una carencia de alguien asegúrate que puedes ayudarle.
Desterremos de nuestro vocabulario frases del tipo "no lo digo para criticarte...","no lo digo para que te lo tomes a mal..." Etc
Siempre digo que si no se puede decir nada positivo y no hay confianza para decir algo negativo mejor callar. Si no es así lo único que estás haciendo es minar la autoestima de la persona y las posibilidades de solucionar sus problemas. Es muy posible el alumno supere las dificultades con mensajes de validación que con crítica.

- Las ofensas, muchas veces no podemos controlar al ofensor pero si podemos controlar nuestra reacción, no debemos guardar las ofensas en nuestro interior puesto que generarán frustración y resentimiento con el que tendremos que vivir.

Nos ofendemos cuando alguien nos dice algo y nos enfadamos, así que conviene saber gestionar los enfados. Siempre digo que cuando uno se enfada ha de meter la cabeza en la nevera para enfriar el tema. El autor aconseja no hablar hasta estar sereno y estoy de acuerdo.

Mi conclusión tras esta lectura es que hemos de comunicarnos siempre de una manera positiva, constructiva, abierta, amable, asertiva y hemos de ser humildes para reconocer nuestros errores, sabernos imperfectos y tener afán de mejora comtínua.

Aconsejo la lectura puesto que ofrece estrategias para enfrentar un sin fin de situaciones que pueden presentarse en nuestra vida, en diferentes circunstancias y que pueden minar nuestra autoestima y valor personal.

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