1.12.14

Cantantes del siglo XXI: Marina Pardo, mezzo-soprano

Marina Pardo - mezzo soprano
¿Cuál es la primera experiencia que recuerdas con la música? 
Mi madre me contaba que escuchaba mucha música clásica cuando estaba embarazada, supongo que ahí empezó todo. mis padres cantaban y me pusieron Marina por la ópera de Arrieta.
 
¿En que momento decidiste que querías ser cantante? 
Mi padre era cantante, aunque no era su profesión, muy a su pesar y yo siempre le acompañaba a los recitales de ópera y zarzuela que hacía con pequeñas compañías líricas. También le ayudaba a estudiar las partituras y le repasaba las letras. supongo que ahí me picó el gusanillo, me lo pasaba muy bien. Después ingresé en el Orfeón Cántabro, que dirigía mi tía Luz Pardo y en el que cantaban todos mis primos y tíos, además de mi padre. También conocí allí a Juan Lomba, Beatriz Lanza... Había un ambiente estupendo de ensayos, conciertos y viajes que me ayudó a formarme como músico y como persona.
 
¿Qué personalidad musical crees que te influyó más en tu carrera?
Después de tantos años hay mucha gente que me ha influido, ya por el mero hecho de conocerla o por pura admiración. Fue fundamental conocer a mi maestra Celia Alvarez-Blanco, a Kennedy Moretti, a Kraus, a Emilio Sagi, a Rosa Torres-Pardo, a Eduardo López-Banzo, a Juan Carlos de Mulder, a Pinchas Steinberg, Frühbeck de Burgos y a Helmuth Rilling. Todos ellos marcaron mi camino, unos por razones obvias, otros con un simple consejo, y con la mayoría tendría anécdotas para escribir un libro.
 
¿Cuáles son tus cantantes o músicos favoritos?
Janet Baker por encima de todos. Luego Christa Ludwig, Herman Prey, por supuesto Fisher-Dieskau, la joven Caballé, Lorengar, Victoria, Kraus, Kathleen Ferrier, Matti Salminen, Lucia Popp, la Gruberova...
de músicos me quedo con Carlos Kleiber, Harnoncourt, Janos Starker, Glenn Gould, Fabio Biondi, Plácido Domingo.
 
¿Cuál era el estilo o el compositor que más te gustaba estudiar de joven?
Siempre me encantó el oratorio, las pasiones de Bach sobre todo, luego el Lied. Ya más adelante me cautivó la ópera, pero más que nada por todo el entramado que hace que cada tarde se abra el telón. Musical e intelectualmente me quedo con la música de cámara y la sinfónica.

¿En qué repertorio te sientes más a gusto en la actualidad?
Sin duda en la música de cámara y el repertorio sinfónico, el oratorio y el Lied.
La ópera me divierte y me enriquece sobre todo a nivel actoral. El teatro genera una catarsis mayor que cualquier otro género, la pequeña familia que se crea ensayando una ópera me fascina, por eso tengo tantos amigos en mi profesión, el engranaje de escenógrafo, cantantes, orquesta, directores de escena y musical, pero sobre todo utilleros, regidores, peluqueras y maquilladoras, técnicos, el backstage me encanta; pero el producto final, ni como público ni como intérprete me acaba de llenar. También lo encuentro demasiado mercantilizado, maniqueo y corrompido, en gran parte por los forofos, los fanáticos y los críticos, los oficiales y los extraoficiales, mucho más peligrosos por anónimos o escondidos tras un seudónimo o un blog, y también por la extendida idea de que para ir a la ópera hay que entender de ópera, y para entender hay que criticar, cosa que condiciona al público y lo distancia del artista.

Cuéntanos, por favor, alguna experiencia o anécdota que te venga a la memoria que tenga que ver con tu voz o tu experiencia profesional (en algún curso, o concierto...)
Precisamente al hilo de la cuestión anterior, creo que esto que critico es un cáncer de la vieja Europa. en EEUU no ocurre así, el público es mucho más joven, más cercano en todos los sentidos. Ve al cantante de ópera como un ser humano, no como a un dios, con muchísimo respeto, pero humano. Allí he cantado en dos ocasiones, en la primera en Nueva York, con el maestro Frühbeck de Burgos el Avery Fisher Hall del Lincoln Center se puso en pie gritando "bravo maestro". Yo nunca había oído ovacionar a un maestro, y menos a un teatro entero. Después en su camerino, entre las decenas de personas que hacían cola para felicitarle personalmente encontré a gran parte de los músicos de la orquesta, que era nada menos que la New York Philarmonic y que querían mostrarle su respeto y agradecimiento. Fue emocionante.
La segunda vez canté en Philadelphia el rol de García-Lorca en la ópera Ainadamar, de Osvaldo Golijov. Después de duras críticas en Granada y Oviedo llenamos el teatro durante cinco funciones con largas ovaciones. La gente me reconocía por la calle y se paraban a contarme sus emociones, algunos con lágrimas en los ojos. En otra ocasión tomando una cerveza con unos compañeros de la función, el camarero se acercó y nos dijo: esa mesa ha pagado su ronda. Era un grupo de chicos que estaba cenando con el programa de la ópera sobre la mesa, gente joven, sonriente y feliz... ahí lo dejo, para quien quiera hacer la reflexión.

¿Qué opinas de la situación actual de los músicos y los cantantes? ¿Que crees que debería cambiar? La situación es muy mala, parece que vamos saliendo poco a poco, pero han sido unos años muy duros. Lo que debe cambiar es la importancia que se le da al arte y a la música desde que somos bebés. Debe cambiar la educación, la de dentro de casa y la de fuera.
 
¿Qué proyectos musicales tienes en mente realizar?
Estoy muy ilusionada con un grupo que he formado con mi pareja, el viola Rubén Menéndez y el pianista Miguel Huertas. Nos llamamos Trío Spleen, acabamos de ganar el tercer premio en el concurso internacional Antón García Abril y actuamos este verano dentro del Festival Internacional de Santander. Por otra parte sigo con un proyecto estupendo del grupo Le tendre amour en el que hago el papel de "Fuego" en la zarzuela barroca "Los Elementos" de Antonio Literes, dirigida por el director de circo y teatro Adrián Schwartzstein y que llevamos varios años girando por toda europa.
  
¿Qué consejo o recomendaciones darías a los que empiezan ahora a estudiar canto?
Resaltaría la importancia de encontrar un buen profesor. De los que no se meten en tu vida personal ni quieren hacer de agentes. De los que aman lo que hacen y respetan al alumno. Yo doy clases, pero me encantaría hacerle propaganda a Carlos Chausson, profesor y cantante al que admiro.