21.10.13

Carta de una cantante a los políticos

Señoras y señores que gobiernan allá donde gobiernen:

Me dirijo a ustedes para darles razones económicas y no económicas que les hagan reflexionar a cerca de la necesidad de fomentar el sector cultural en este país.

Llevamos ya varios años escuchando el discurso de que "no hay dinero", "está todo muy mal", "tenemos que pagar los platos rotos" y estamos cansados porque nunca la cultura "ha vivido por encima de sus posibilidades". Se está viendo que no es cierto, para lo que vds. quieren sí que hay dinero, y a raudales, ejemplo: apoyo a los bancos y empresas automovilísticas de este país.

Desde hace muchos años el sector musical, dentro del cultural y no ajeno al mismo, vive en situación de verdadera precariedad laboral y profesional. En este país no hay una clase media de músicos porque no hay un sector cultural fuerte, porque no hay iniciativa empresarial que sostenga proyectos culturales de envergadura (y tampoco pequeños).

Deberían ser conscientes de que la cultura genera riqueza personal y material aunque estoy convencida de que el tipo de enriquecimiento personal, es decir, un espíritu crítico con independencia de pensamiento y libertad de expresión, no son de su agrado. Y por eso están vapuleando a todos aquellos profesionales que trabajan para crear una sociedad libre y democrática, como son los docentes en los ámbitos iniciales (maestros, primaria, secundaria, universidades), la investigación, la medicina (sin cubrir ni siquiera su propia salud no van a ocuparse de otras facetas de la vida necesarias para el desarrollo humano)...

Despreciar un tanto por ciento tan elevado del PIB (3%) es de temerarios, además de incompetentes, porque no es número sólo, es el sustento de decenas miles de familias y el futuro de una identidad social.


No hay ningún sector económico que pueda asumir la subida de un impuesto trece puntos sin efectos dramáticos como así se ha demostrado que ha sucedido y sigue sucediendo.

Un país con la cultura mermada es un país con mentes mermadas, con menos ingresos en un futuro (adiós al turismo cultural extranjero y nacional) y generaciones de "televisión y calle".

Aún así los profesionales que resistimos seguiremos manifestando nuestras opiniones y nuestros criterios allá donde vayamos.