Josep Martí, director de orquesta y coro: El calentamiento vocal y el trabajo colectivo de una obra

Continuamos la serie de posts escritos por nuestro autor invitado, Josep Martí sobre el trabajo vocal grupal en una producción artística.

Calentamiento vocal


Antes de empezar a cantar es importante preparar el cuerpo para ello. La producción de sonido con la voz es un proceso que involucra muchos músculos de los que no siempre somos conscientes.

Básicamente hay tres tipos de ejercicios:

  • Estiramientos:
Unos sencillos estiramientos nos ayudan a despertar la consciencia corporal, reducir tensiones que después pueden interferir con el canto y crear un ambiente de trabajo tranquilo y concentrado.
  • Respiración:
Los ejercicios de respiración ayudan a activar la musculatura que emplearemos después.
  • Las Vocalizaciones:
Estas nos permiten experimentar con nuestra voz y recordar las sensaciones internas asociadas al canto.

Además, hay otro tipo de ejercicios que nos ayudan a mejorar la afinación y el empaste y a crear un sonido de conjunto.

Los podemos aplicar tanto al principio del ensayo, como parte de la rutina diaria, o a la mitad, para buscar un sonido concreto si no podemos conseguirlo directamente sobre las piezas que estamos trabajando; el más habitual sería montar un acorde mientras animamos al coro a sentir el equilibrio entre las voces y la homogeneidad del timbre.

Estas categorías no son absolutamente independientes. Se pueden reforzar ejercicios de respiración con estiramientos
y también hay vocalizaciones que incorporan un trabajo de diafragma muy activo y que pueden complementar o, en
ocasiones, sustituir a los ejercicios de respiración.

Es recomendable realizar uno o dos ejercicios de cada tipo, pero dependiendo del coro y de otras variables podemos elegir unos ejercicios o saltarnos otros. Un coro de un nivel profesional, por ejemplo, no necesita prácticamente vocalizar, ya que los cantantes tienen muy asumida la técnica y no tienen que volver a encontrar las sensaciones a través de la experimentación, sino que las pueden evocar inmediatamente o pueden vocalizar ellos mismos antes del ensayo (de hecho, suelen preferirlo). 

En cambio, con un coro amateur en un ensayo, por ejemplo, un viernes por la tarde, después de una semana de trabajo y pensando ya en el fin de semana, puede funcionar muy bien hacer una sesión larga de estiramientos y ejercicios de conciencia corporal, porque los obliga a centrar la atención hacia adentro, y eso puede ayudar a crear un ambiente de trabajo calmado.

Dirigirse al conjunto


Ante todo, respeto

Los músicos son, ante todo, personas. Por tanto, el respeto y la educación al tratar con ellos son básicos.  Con conjuntos amateur es importante recordar que incluso los coralistas más aficionados pueden ser catedráticos en otra especialidad. La autoridad de un director no funciona por imposición ni por autosuficiencia, sino por superioridad de conocimientos específicos. 

Por eso, es muy importante, escuchar la opinión de las diferentes personas que integran las diferentes agrupaciones pues pueden ser músicos aficionados y a su vez grandes filósofos, letrados, médicos, etc,  en otra faceta de su vida.

Una vez dicho esto, tenemos que saber también hacernos respetar. Un buen punto para comenzar es no hablar ni dar tonos mientras los músicos no estén en silencio: transmitimos la idea de que lo que decimos es importante y al mismo tiempo nos aseguramos de que todos nos entiendan. 

Pensemos que un bajo del coro, puede estar a cinco metros de nosotros y entre él y nosotros hay quince personas: si todas ellas susurran, no nos oirá. Excepcionalmente, podemos dar indicaciones mientras dirigimos si éstas son muy breves y si la música no tapa el sonido de nuestra voz.


Dar indicaciones

La claridad de nuestras explicaciones es crucial para ahorrar tiempo y energías. Por tanto, conviene seguir unas sencillas pautas:

  • Cuando nos dirigimos al conjunto, es importante hablar fuerte y vocalizar con claridad. Ahorraremos tiempo al no tener que repetir las cosas y los músicos apreciarán no tener que esforzarse para entendernos.  El contacto visual en el momento de dar las indicaciones es educado y además ayuda a la comprensión.

  • Cuantas menos palabras, mejor: los músicos no tendrán tiempo de perder la concentración y probablemente seremos más precisos. 

Por poner un ejemplo, podríamos dar unas instrucciones así:

Tenores, en el inicio de la re-exposición del tema B, donde os quedáis solos los hombres, sobre el acorde de dominante vamos a darle un poco más de intención al melisma de la "e" hasta el acorde de sensible e iremos “diminuendo” poco a poco hasta el acorde de tónica. Bajos haréis lo mismo. (Posiblemente este caso puede generar unos cinco minutos de controversia por saber dónde o no estamos, pero el director queda como un rey. “Buffff nuestro director sabe mucho”

     O bien así:

 Hombres, en el compás 49, realizaremos un crescendo desde el tercer tiempo hasta la caída del 10 y de ahí “diminuendo” hasta el final. (Es cierto que el director parece que sepa menos, pero realmente lo que ha hecho es facilitar la comprensión y realizar su trabajo mucho más inteligentemente). Es decir, lo más importante no es quedar bien, si no, hacernos entender lo más rápidamente posible. Una vez ya sepas donde estamos y como trabajarlo, podemos explicar lo de los acordes, el melisma etc…

  • Es mejor hablar en positivo. Por ejemplo, vale más pedir a las sopranos que canten más piano que decirles que están cantando demasiado fuerte. De una forma les estamos diciendo qué queremos que hagan y les transmitimos que confiamos en que son capaces de hacerlo; de la otra les estamos diciendo que no lo hacen bien. O por poner otro caso hablamos de algo que está bien en el pasaje y después hacemos las apreciaciones necesarias. (La afinación ha sido muy buena, pero canten un poco más piano, gracias).

  • Cuando no eres el director titular de la agrupación, o es un coro formado a partir de un casting, yo me dirijo a todos y cada uno de ellos, de usted. Evidentemente, cuando es un coro en el que actúo como titular, les tuteo, pero de manera lo más cordial y correcta posible.

  • Lo que podamos transmitir de forma gestual no hará falta parar a exponerlo con palabras y en ciertos casos es incluso más preciso, sobre todo para las dinámicas y la articulación. No obstante, a veces es necesario precisar lo que queremos transmitir con palabras; en ese caso es mejor hacerlo escuetamente y al mismo tiempo acabar de concretar con el gesto, aprovechando que los músicos saben en qué tienen que fijarse gracias a la explicación.

  • También ahorra mucho tiempo el cantar ejemplos. Si es interesante trabajando con instrumentos, imaginaos con coros. Pero para eso es imprescindible ser nosotros mismos capaces de cantar lo que queremos. Es un error muy frecuente tener una idea musical en la cabeza y cantar algo muy diferente sin darse cuenta. Además, si trabajamos con coros y los cantantes no son profesionales, es importante también que el ejemplo sea vocalmente correcto, porque los cantantes aficionados (y muy especialmente los niños) aprenden mucho por imitación.

  • El conjunto tiene que aceptar que le digamos muchas veces, a lo largo del ensayo, que tienen que hacer algo mejor o de otra forma: por eso mismo, merecen que también les digamos al menos una vez que lo han hecho bien, cuando finalmente llegan adonde queríamos.

  • Es muy conveniente saber los nombres de los componentes del conjunto. Cuando hacemos correcciones es mejor hablar del modo más impersonal (como por la voz (sopranos A)); en cambio, felicitar a un músico por su nombre crea una dinámica positiva. Para ello es muy importante poder realizar, si es posible, eventos fuera de los ensayos donde se genera el ambiente de grupo.


Perseverancia 

Por otra parte, hay procesos que requieren tiempo y no podemos escatimarlo. Un director debe ser perfeccionista. Si tenemos una idea musical, tenemos el deber de conseguir que los músicos la entiendan y la ejecuten exactamente como queremos. Esto requiere la paciencia y la voluntad de repetir todas las veces que sea necesario, ya que nuestra idea no siempre queda clara al primer intento, o no siempre serán capaces de ejecutarla. Eso sí, nunca debemos repetir sin explicar a los músicos por qué lo hacemos. Puede ser tan sencillo como: "Los acentos del compás 23 más secos" o "Estaba bien, hagámoslo otra vez para asentarlo", pero deben sentir siempre que su esfuerzo tiene un sentido.

En ocasiones, podemos omitir esta aclaración. Un caso típico es cuando hemos explicado cómo queremos algo, lo dirigimos, oímos que, por ejemplo, las contraltos no han hecho el piano súbito y en ese instante las miramos y comprobamos que han visto nuestra mirada; si repetimos sin dar explicaciones, simplemente diciendo "¿Volvemos al compás 20?" mientras las miramos, ellas ya saben por qué lo hacemos y el resto del grupo entiende que queremos trabajar algo con ellas. Otras veces el primer intento tiene errores tan evidentes que no hace falta ni explicar por qué repetimos: esto ahorra tiempo y a la vez hace que los coralistas y músicos en general sientan que tienen una complicidad con el director, mejorando la dinámica de grupo.

Estudio personal

Todo empieza en el estudio individual de cada uno de los cantantes. Algunos tratadistas han llegado a la conclusión de que son necesarias 10.000 horas de práctica para llegar a ser un experto en una actividad. Aunque está claro que cada uno tiene un ritmo de aprendizaje diferente y no todo el mundo necesita el mismo tiempo, como orientación, no está nada mal.

Pero desgraciadamente, las personas que quieren dedicarse a cantar, no suelen verlo así y creen que cantar es muy sencillo. Está claro que partimos de la base que para cantar utilizamos un instrumento que llevamos integrado en nuestro cuerpo desde el día en que nacimos y estamos hartos de entrenar con él, todos los días y ese suele ser el gran error. Yo también tengo piernas desde que nací, pero no por ello soy un deportista de élite, más bien, todo lo contrario.

Basándose en ese error, obvian el estudio de la voz que resumen en ensayar dos horas a la semana con su respectivo coro, provocando a su vez, dejadez en los compañeros y dejadez propia, pues ensayo tras ensayo se repite la misma historia y al final no se sabe si se va al ensayo para ver a los amigos y charlar un rato o realmente trabajar. Si cada uno de nosotros pone su granito de arena y se esfuerza en trabajar un poco en casa y no falla a los ensayos, poco a poco el coro irá mejorando. Porque un coro, siempre tiene mucho que mejorar, pero, se ha de mejorar poco a poco.

En mi caso, en los ensayos empiezo con una serie de vocalizaciones y después nos ponemos a trabajar la pieza elegida, la cual previamente he adaptado yo mismo para mi ellos, sabiendo la dificultad de la misma, el registro y la proporción de las voces de las que dispongo.

Cuando ensayamos la voz de sopranos, por ejemplo, ellas quieren cantar con letra, puesto que la gran mayoría no saben cantar con notas y yo no hago ni una cosa ni otra; canto con la silaba NA y hago que canten esa voz, todos los coralistas, sean de la voz que sean, octavando, etc. ¿Qué consigo con ello?, pues es muy sencillo, primero la atención de todos y cada uno de los componentes, evitando así que estén hablado (molestando) o simplemente aburriéndose y segundo que sepan la melodía que estarán haciendo las sopranos, mientras ellos cantan su voz. 

Esto con todas las voces. Después empezamos con la voz que más me interese y las voy uniendo: primero sopranos solas, después sopranos con contraltos, añado tenores y después bajos, parando en aquellos acordes cadenciales que me puedan interesar, para que escuchen la armonía y les ayude a entonar y siempre por pequeños fragmentos. Después voy uniendo estos fragmentos en frases y cuando ya tenemos una frase, ponemos la letra, simplemente esperando que cuadre. Así sucesivamente, hasta el final de la canción. 

Una vez finalizada la cantamos entera esperando que no salga mal del todo. Perseverancia y paciencia, la canción se va ensamblando poco a poco, las contraltos reclaman mi atención respecto a algún pasaje. Las sopranos se ponen celosas y los bajos y tenores se sonríen un poco. Hago cantar a los hombres y se evidencia que tampoco a ellos les sale perfecto. En ese momento las sopranos y contraltos también se sonríen. Y si no lo hacen, yo les provoco. Hemos creado un ambiente discernido de trabajo….

Ha finalizado el ensayo. En casa y por medios virtuales, whatsapp, e-mail, web, etc, se les ha enviado el midi de la canción con todas las voces y con voces separadas, más un formato audio donde un software lee la partitura y la repite, letra incluida. El software es PDFTOMUSIC.PRO y el resultado es más o menos este. (Ejemplo)


Yo tengo la suerte de contar con un colaborador en el propio coro, al que le envío las partituras en un formato llamado .xml y él crea este tipo de archivos audio que enviamos a todos y todas las componentes de la coral.

En el siguiente ensayo repetimos, ya con letra cada una de las voces y después empezamos de nuevo a ensamblar la canción. Una vez conseguida, leemos detenidamente la letra y consensuamos una interpretación. 

Está muy claro, que yo sé perfectamente que interpretación es la que quiero conseguir y voy encarrilando sus opiniones a lo que yo quiero, pero me gusta escuchar sus opiniones porque puede surgir alguna idea interesante que siempre pongo en práctica. Ya hemos dicho que por ser coralista aficionado, no quiere decir que en otro contexto de su vida profesional, sea por ejemplo, catedrático en literatura.

La canción finalmente ha sido montada y cada vez que se interpreta, se intenta mejorar, con algún tipo de matiz o consideración interpretativa. Así construimos nuestro repertorio.

En cambio, si fuéramos a montar una zarzuela este trabajo lo haría el maestro repetidor o el director del propio coro que previamente habría trabajado con el director musical de la pieza a interpretar.

Por tanto, y para finalizar, solo me queda decir, que un concierto es el resultado del esfuerzo de un gran número de personas, desde el equipo de marketing hasta los directores, músicos, cantantes y solistas, actores, pasando por personal técnico, acomodadores, administrativos y un largo etcétera.

El público no tiene que saber absolutamente todo lo que hay detrás de un espectáculo cualquiera, pero nosotros si que hemos de conseguir que se entienda el esfuerzo que conlleva subir a un escenario.

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Comunidad Valenciana, Spain
COACH VOCAL de referencia internacional. Titulada oficial Superior en Pedagogía del Canto con Matrícula de Honor y Premio Extraordinario Fin de Carrera por unanimidad. Titulada en Canto, Piano e Ingeniería. Profesora online Máster Universidad Europea Miguel de Cervantes-SLKE. Dir. Vocal Center. Full Member National Assoc. Teachers Singing (EE.UU.). Miembro European Voice Teacher Association. Deleg. Asoc. Española de Profesores de Canto. Dir. Asoc. de Músicos Profesionales de España-CV. Experta en Técnica Vocal. Especializada además en voces infantiles y juveniles. Asesora vocal FremantleMedia TV. Prepara asiduamente a participantes de concursos de televisión. (+34) 651315263
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