📕 ¿Cómo aprendemos? de Stanislas Dehaene (aplicaciones en el aprendizaje del canto)

Por: Isabel Villagar, profesora de canto

Comento el magnífico volumen titulado "¿Cómo aprendemos?", de subtítulo "Los cuatro pilares con los que la educación puede potenciar los talentos de nuestro cerebro",  del investigador francés Stanislas Dehaene.


How we learn, Stanislas Dehaene

Uno de los mejores libros sobre aprendizaje que he leído en los últimos años y que todo pedagogo debería leer y repasar cada año. 

Soy una fiel defensora del conocimiento científico aplicado a la educación, como pedagoga del canto y de la voz siempre me he interesado en el funcionamiento de nuestro cerebro ya sea a la hora de hablar y/o cantar como a la hora de aprender algo nuevo. 

El canto no está ubicado en una única área del cerebro por lo que las conexiones entre la corteza auditiva, la corteza motora, el área de broca, el sistema limbico, etc… son fundamentales para que la acción de cantar se produzca. Como pedagoga siempre me he planteado muchas de las cuestiones que se tratan de manera genérica en esta publicación. 


Deshaciendo la controversia entre lo innato y lo aprendido


El señor Dehaene, tras varios capítulos en los que traza la línea que separa lo innato de lo adquirido, eterno debate en educación (y más si cabe entorno al canto, disciplina que aun hoy en día muchas personas consideran que es una habilidad innata) y explica que nacemos con una configuración cerebral que denota una serie de habilidades (predisposición para aprender idiomas, orientación espacial, reconocimiento facial, conciencia de objeto y número...) sobre las que se construye el aprendizaje futuro. 

Todos poseemos circuitos y reglas de aprendizaje similares por lo que los niños se encuentran con dificultades similares y métodos de enseñanza se pueden aplicar de manera generalizada, aun teniendo en cuenta la individualidad para hacerlos más atractivos y mejorar la motivación. 



También explica cómo funcionan los periodos sensibles de aprendizaje. En el aprendizaje musical es bien conocido que existen momentos sensibles que deben ser aprovechados por las familias y los pedagogos, ya que como sucede con los idiomas esa exposición a los estímulos musicales redundará en el desarrollo de las aptitudes musicales futuras. 


Dehaene describe los cuatro pilares que sustentan el aprendizaje



La atención, la habilidad humana que permite concentrarse en determinados estímulos y poner en segundo plano aquellos que no son relevantes. 

El compromiso activo, también señalado como curiosidad.

El error productivo que permite revisar los modelos mentales preexistentes y una buena retroalimentación o feedback que permita esa reconstrucción de los modelos más rápida y eficientemente

La consolidación que permite automatizar determinados procesos o habilidades e incorporarlos a nuestra lista de saberes. En este proceso es esencial el sueño profundo.  

Aplicado a la enseñanza del canto es necesario volver recurrentemente a estos principios y saber secuenciar muy bien las actividades para conseguir que los alumnos canten de manera relajada y natural y consigan expresar su mundo interior y sus emociones a través de la música. 

Con respecto a la atención es necesario saber que hasta que determinados aspectos del funcionamiento de la voz y de la educación auditiva/musical no se automatizan gracias al estudio constante y regular en el tiempo no se pueden abordar de manera consistente el trabajo de interpretación, la puesta en escena, el manejo del micro, etc… 

Secuenciar es dar prioridad a qué prestamos atención en las clases y por lo tanto los docentes deben planter ejercicios y actividades que permitan establecer estos automatismos. Es muy importante saber, como explica Dehane en las páginas 261-262 que el aprendizaje no funciona por asociación y que hay que ir enseñando reglas y principios de manera progresiva. 


No es posible aprender dos principios separadamente 


Esta cuestión en el canto se aplica a los cinco principios de funcionamiento de la voz: postura, respiración, emisión, resonancia y articulación. Es necesario trabajar estos aspectos de manera progresiva y solapando sensaciones que favorezcan una buena coordinación. 

Los alumnos deben aprender a prestar atención a su cuerpo, a las acciones musculares, a las sensaciones que produce el sonido en su cuerpo, a cómo perciben el sonido y, como digo yo en mis clases, a hacer la foto de las buenas sensaciones que deberán repetir hasta automatizar. 

Los docentes deben aprender a dar una retroalimentación precisa y concreta de aquello que deben corregir los alumnos. Y en ese feedback se vuelve a centrar la atención en los detalles y el cómo mejorar. 

Con respecto al compromiso activo en el caso del canto se podría hacer hincapié en el tipo de música que se estudia, la motivación, la curiosidad, la constancia en el estudio dependen mucho de la identificación del alumno con un determinado repertorio, por lo que el docente debe fomentar y secuenciar el repertorio en el que el alumno sienta afinidad e ir profundizando, según el modelo del desarrollo del curriculo en espiral de Bruner en el aprendizaje profundo del instrumento y del repertorio. 



También es importante, como dice Deheane, segmentar los aprendizajes. Es algo que explico a los alumnos. La manera en la que se le da la información al cerebro permite que el repertorio se aprenda de una manera más o menos consistente. 

Siempre les digo que hay que evitar aprender la canción escuchándola 5.000.000 de veces, es mucho más efectivo dedicar cada día a un pequeño fragmento (una estrofa, un estribillo, un puente, etc..) y abordar su estudio desde diferentes aspectos: letra, ritmo, melodía, emociones, determinados ejercicios técnicos, etc… 

Tras el periodo de sueño/descanso, según Dehaene se compliará toda esta información de manera que el aprendizaje se tornará consistente. 


El error, ¡bienvenido!, te ayudará


Y ¿qué decir del error,? una de mis máximas es que la clase de canto es un laboratorio de sonidos en la que todos son bienvenidos, los bonitos, los feos, los bien hechos y los mal hechos…. de todos hay algo que aprender. 

Muchos estudiantes llegan a la clase con miedo a desafinar, a que les salga un gallo, a que se les diga que no valen para cantar, o con una alta auto exigencia que bloquea el aprendizaje. 

Establecer un contexto emocional seguro en el que la retroalimentación se realice sin penalización, sin desvalorización y sin negatividad es importante en general pero es esencial a la hora de enseñar a cantar por una razón añadida. 


A la mayoría de las personas les afecta emocionalmente las apreciaciones que otras personas puedan hacer sobre su voz porque su voz en sí es la manera en la que se expresan, sienten, se comunican y están en el mundo. 

Una apreciación en un tono inadecuado puede darles a entender que ese estar en en el mundo es inadecuado o insuficiente y por lo tanto puede afectar a su autoestima. El docente de canto debe ser ante todo un constructor de autoestima vocal. 


La retroalimentación positiva es clave


Me ha encantado el párrafo de la página 209: “ Siempre que recibamos comentarios sobre cómo mejorar, siempre que tengamos una señal que nos indique el camino correcto, los errores tenderán a disminuir. Por eso, lograr un buen feedback- vale decir, una devolución amable que detecte, explique y corrija el error- es el tercer pilar del aprendizaje, y uno de los parámetros educativos más influyentes: la calidad y la precisión de la devolución (la señal que recibimos sobre nuestro error) son cruciales en la velocidad con la que aprendemos”. 



Un cantante experimentado puede proceder a corregir por si mismo a la hora de corregir errores en nuevo repertorio a través del conocimiento de cómo ha resulto errores previos similares. Para ello puede ser de gran utilidad grabarse y no sólo atender a las sensaciones a la hora de cantar. 

Las grabaciones dan una respuesta objetiva de la realidad que bien empleadas aceleran los aprendizajes. Para nuevos errores siempre se podrá contar con el feedback de un profesor experto. 

Es lo que de Dehane explica cuando habla de que cuando más se evalúa más se aprende. Sin embargo él hace una distición importante entre evaluar y calificar o poner notas. 

Personalmente opino como él, las notas sirven de bien poco y son percibidas como castigos en la mayoría de los casos porque no proporcionan información de cómo solucionar los errores que se cometen. 

En mis clases siempre hago hincapié en que los alumnos no son números (de hecho no pongo notas aunque si hago una evaluación exhaustiva de las competencias adquiridas) y que hay que concentrarse en aquello que se ha solucionado, conseguido, aprendido (de manera objetiva y razonada) como herramienta para seguir aprendiendo. 

Es una regla de oro para mantener la motivación y el compromiso activo, las ganas de aprender de los alumnos. 

Otras obras del mismo autor:
La conciencia en el cerebro

El cerebro lector

En busca de la mente

El cerebro matemático

Aprender a leer: de las ciencias cognitivas al aula

Más contenidos:

Neuroeducación aplicada a la enseñanza del canto

Neuroeducación, la educación del futuro

¿Es posible una cultura sin miedo?


Experiencia +20 años, +10 en Clases Online de Canto y Voz*Técnica Vocal*Todos los niveles y estilos

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COACH VOCAL de referencia internacional. Titulada oficial Superior en Pedagogía del Canto con Matrícula de Honor y Premio Extraordinario Fin de Carrera por unanimidad. Titulada en Canto, Piano e Ingeniería. Académica de las Artes Escénicas de España. Profesora online Máster Pedagogía de la Voz Universidad Europea Miguel de Cervantes-SLKE. Dir. Vocal Center. Full Member National Assoc. Teachers Singing (EE.UU.). Miembro European Voice Teacher Association. Deleg. Asoc. Española de Profesores de Canto. Dir. Asoc. de Músicos Profesionales de España-CV. Experta en Técnica Vocal. Especializada además en voces infantiles y juveniles. Asesora vocal FremantleMedia TV. Prepara asiduamente a participantes de concursos de televisión. (+34) 651315263 "¡Cantad felices!"

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