La explosión del ROCK DURO

Por: A. Manuel


Hoy reseñamos una novedad bibliográfica de gran interés para los amantes de la música heavy

LA EXPLOSIÓN DEL ROCK DURO – Redbook Ediciones


Cuando uno se enfrenta a un libro como La explosión del rock duro, de Ángel Vallecillo, lo primero que llama la atención no es la cantidad de nombres que aparecen entre sus páginas, sino la forma en la que están ordenados. No es una enciclopedia. El autor plantea un recorrido cronológico dividido en etapas muy concretas que ayudan a entender cómo fue cambiando el hard rock y el heavy metal desde comienzos de los años setenta hasta la llegada del nuevo milenio. Esa estructura hace que la lectura resulte bastante natural, porque cada capítulo responde a un momento determinado y explica por qué unos grupos dieron paso a otros... sin perder de vista el contexto.


Las primeras referencias que han aparecido sobre el libro coinciden precisamente en ese aspecto. No abundan todavía las reseñas especializadas, algo lógico tratándose de una publicación reciente, pero las valoraciones iniciales de lectores insisten en que no se trata de un simple catálogo de bandas, sino de una propuesta para seguir la evolución del género desde sus raíces hasta los cambios producidos en los años noventa.


Uno de los mayores aciertos del índice es que no intenta contentar a todo el mundo. Siempre habrá quien eche de menos algún nombre o quien discutiría la presencia de otros, pero esa es precisamente una de las virtudes del libro. Ángel Valdecillo propone una lectura personal, argumentada y coherente. Se puede estar de acuerdo o no con algunas elecciones, pero es difícil negar que existe un hilo conductor.


Ya en su introducción queda diáfano: "En el cuerpo del libro se describen en profundidad las 34 canciones elegidas para trazar la evolución del rock duro. Y al final del libro se listasn las 99 canciones imprescindibles con una breve referencia de cada una de ellas". Y se añade un útil QR que enlaza al contenido musical en Spotify.


También añade ya en su frontispicio: "En cada capítulo conoceremos la historia del grupo, su contexto social, sus principales éxitos y las claves que definen su estilo. También abordo temas más generales como la estética del rock duro, el virtuosismo, anécdotas, el éxito, la producción deiscográfica o el papel de la crítia y la televisión. Al final de cada capítulo la canción se disecciona en sus partes para describir las claves que definieron tanto su época como su estilo".


Del Big Bang a los grandes dinosaurios


El recorrido comienza en 1970 con un título bastante gráfico: Big Bang. No resulta difícil entender el motivo. Ese año representa uno de los momentos decisivos para el nacimiento del rock duro tal y como hoy lo conocemos. Aunque muchos antecedentes ya estaban presentes durante la segunda mitad de los años sesenta, fue entonces cuando varias bandas terminaron de definir un sonido mucho más pesado, contundente y reconocible.


La llamada satanísima trinidad está formada por Led Zeppelin, Black Sabbath y Deep Purple, tres grupos que compartieron una época pero desarrollaron caminos bastante diferentes.


Led Zeppelin nunca fue únicamente una banda de hard rock. Jimmy Page construyó un repertorio donde convivían el blues eléctrico, el folk británico, la música oriental y enormes explosiones de electricidad. Robert Plant aportó una personalidad vocal que terminaría influyendo en decenas de cantantes posteriores, mientras John Bonham elevó la batería a un nivel que todavía hoy sigue siendo una referencia. Escuchar discos como Led Zeppelin II, IV o Physical Graffiti permite comprobar cómo una misma formación podía pasar de la delicadeza acústica a la máxima intensidad en apenas unos minutos.


En cambio, Black Sabbath decidió caminar por un sendero mucho más oscuro. Tony Iommi convirtió una limitación física en una seña de identidad al rebajar la afinación de su guitarra, creando riffs que acabarían definiendo buena parte del heavy metal. Ozzy Osbourne, Geezer Butler y Bill Ward completaron una formación que hablaba de guerras, miedo, religión, locura o destrucción desde una perspectiva muy distinta a la del rock dominante de la época. Basta escuchar Paranoid, Master of Reality o Vol. 4 para entender por qué tantas bandas posteriores siguen citándolos como referencia.


Por su parte, Deep Purple desarrolló un sonido donde la técnica instrumental ocupaba un lugar fundamental. Jon Lord incorporó el órgano Hammond como un protagonista absoluto, Ritchie Blackmore convirtió la guitarra en un auténtico campo de batalla y la banda consiguió equilibrar virtuosismo y canciones memorables. Machine Head continúa siendo uno de los discos imprescindibles del rock duro clásico.


Como cita de la perspicacia del escritor añado este breve resumen de la página 39, que nos da una idea de su capacidad de síntesis, conocimiento certero y gran perspectiva: "...ellos crearon lo que hoy entendemos como rock duro: velocidad, dureza, estructura, destreza y un inmenso talento de cada uno en su instrumento. Black Sabbath fueron precursores de ese sonido grave, simple, oscuro, con tanto groove, que terminaría dominando el rock duro (...). Led Zeppelin dio pie al sonido sleaze y al rock duro rockanrolero que dominó los años ochenta. Pero Deep Purple fue el espejo donde se miaban las bandas que arrancaron inmediatamente tras ellos: Iron Maiden, Scorpions, Judas Priest...".


Tras ese punto de partida aparecen los llamados grandes dinosaurios, un nombre que resume perfectamente la consolidación del género durante la década siguiente.


Kiss entendieron muy pronto que la música también podía ser espectáculo. El maquillaje, la pirotecnia y la teatralidad fueron tan importantes como las canciones, pero reducirlos únicamente a esa imagen sería injusto. Himnos como Detroit Rock City, Rock and Roll All Nite o Love Gun siguen funcionando porque detrás había composiciones muy sólidas.


Con Motörhead desaparecían casi todas las fronteras. Lemmy Kilmister nunca mostró demasiado interés por las etiquetas. Su banda sonaba demasiado rápida para el hard rock tradicional y demasiado rockera para parte del heavy metal de entonces. Esa mezcla terminó influyendo tanto en el speed metal como en el thrash. Ace of Spades sigue siendo uno de esos discos que conservan intacta su energía.


Rainbow permitió comprobar otra faceta de Ritchie Blackmore. Tras abandonar Deep Purple creó un proyecto donde convivían la fantasía medieval, el hard rock melódico y una enorme calidad instrumental. Además, sirvió para impulsar definitivamente la carrera de Ronnie James Dio.


Van Halen cambiaron las reglas del juego gracias. La técnica de Eddi, su tapping, revolucionó la guitarra eléctrica, aunque conviene recordar que el éxito del grupo no dependía únicamente de ese aspecto. David Lee Roth aportó un carisma enorme como vocalista y la banda encontró un equilibrio casi perfecto entre virtuosismo y diversión.


Hablar de AC/DC significa hablar de riffs directos, canciones construidas con enorme eficacia y una personalidad inconfundible. Malcolm y Angus Young desarrollaron un lenguaje propio que apenas necesitó modificaciones durante décadas. Primero con Bon Scott y después con Brian Johnson, el grupo australiano consiguió mantenerse fiel a una fórmula sencilla pero extraordinariamente efectiva.


Judas Priest aportó una estética y un sonido mucho más afilados. Las guitarras dobladas de Glenn Tipton y K.K. Downing, junto a la impresionante voz de Rob Halford, marcaron el camino de buena parte del heavy metal tradicional.


Con Iron Maiden apareció otra forma de entender el género. Steve Harris construyó canciones largas, repletas de cambios, melodías y referencias históricas o literarias. Bruce Dickinson terminó convirtiéndose en una de las voces más reconocibles del metal.


Scorpions representaron el lado más melódico del hard rock europeo. Aunque muchos los recuerdan por baladas como Still Loving You o Wind of Change, basta repasar discos anteriores para descubrir una banda muy potente y con una enorme capacidad compositiva.


Whitesnake, liderados por David Coverdale tras su salida de Deep Purple, combinaron el blues rock con un hard rock elegante que alcanzó una enorme popularidad durante los años ochenta.


La explosión cámbrica del hard rock y el metal


El siguiente bloque del libro recibe un nombre muy sugerente: la explosión cámbrica. Igual que ocurrió en la evolución biológica, durante esos años aparecieron estilos, sonidos y formas de entender el rock duro que multiplicaron la diversidad del género.


Aunque cronológicamente Back in Black pertenece a 1980, su influencia se prolongó durante toda la década. La llegada de Brian Johnson tras la muerte de Bon Scott parecía una situación casi imposible de resolver, pero el álbum terminó convirtiéndose en uno de los discos más vendidos de la historia del rock.


Def Leppard demostraron que era posible combinar contundencia con producción sofisticada. Mutt Lange consiguió un sonido muy elaborado que terminó marcando discos como Pyromania o Hysteria.


Después apareció definitivamente Ronnie James Dio como líder de su propia banda. Su voz, su imaginario fantástico y su manera de interpretar el heavy metal clásico hicieron de Dio una referencia imprescindible.


Mötley Crüe llevaron el exceso de Los Ángeles hasta sus últimas consecuencias. Imagen provocadora, conciertos espectaculares y canciones construidas para grandes estadios. Sin embargo, detrás del maquillaje también existía un notable sentido del ritmo y del gancho comercial.


Con Bon Jovi el hard rock alcanzó un público mucho más amplio. Jon Bon Jovi y Richie Sambora supieron escribir canciones capaces de sonar tanto en emisoras generalistas como en festivales especializados.


Mientras tanto, Metallica comenzaba a cambiar las reglas del metal. Desde Kill 'Em All hasta el llamado Black Album, la evolución del grupo fue enorme. James Hetfield desarrolló uno de los estilos rítmicos más influyentes de la guitarra moderna, Lars Ulrich consolidó un sonido muy personal y Kirk Hammett aportó un enfoque melódico a los solos.


The Cult mezcló influencias del post punk, el rock gótico y el hard rock clásico hasta encontrar una personalidad propia. Álbumes como Electric siguen sonando frescos varias décadas después.


Con Guns N' Roses regresó cierta sensación de peligro. Appetite for Destruction recuperó la suciedad del rock callejero, alejándose del exceso de producción que dominaba buena parte del hard estadounidense.


Slayer llevó la agresividad a un nivel completamente distinto. Reign in Blood continúa siendo una referencia dentro del thrash metal por su velocidad, precisión y contundencia.


La descomposición del átomo y los cambios de los noventa


El último gran bloque resulta probablemente el más debatido. El título ya deja entrever que estamos en la década de los noventa como un periodo de fragmentación.


Jane's Addiction abrió nuevas posibilidades mezclando rock alternativo, funk y psicodelia.


Con Nirvana cambió completamente el panorama comercial. Kurt Cobain nunca pretendió convertirse en portavoz de ninguna generación, pero canciones como Smells Like Teen Spirit terminaron alterando la industria musical.


Soundgarden recuperó parte de la pesadez heredada de Black Sabbath combinándola con armonías vocales muy trabajadas gracias a Chris Cornell.


Kyuss puso las bases del llamado stoner rock mediante afinaciones graves, largos desarrollos instrumentales y un sonido seco que terminaría influyendo en multitud de grupos posteriores.


Rage Against the Machine unió metal, rap, funk y compromiso político sin parecer una suma artificial. Tom Morello desarrolló además uno de los estilos guitarrísticos más originales de las últimas décadas.


La inclusión de Burzum seguramente será una de las más discutidas entre algunos lectores. Más allá de la enorme polémica que rodea la figura de Varg Vikernes y de sus delitos, resulta innegable que el proyecto tuvo influencia dentro del black metal noruego. Separar el análisis musical de la biografía personal nunca resulta sencillo, pero forma parte del debate que el propio libro plantea de forma indirecta.


Con Nine Inch Nails, Trent Reznor acercó el rock industrial a un público mucho más amplio mediante una producción extremadamente cuidada.


Tool desarrolló una propuesta compleja donde convivían metal progresivo, estructuras poco habituales y letras abiertas a múltiples interpretaciones. No es una banda inmediata, pero precisamente ahí reside buena parte de su atractivo.


Turbonegro introdujo una mezcla de punk, hard rock y sentido del humor que rompía con muchas convenciones del género.


La presencia de Marilyn Manson recuerda hasta qué punto la imagen volvió a convertirse en un elemento central durante los noventa. Detrás de la provocación también existía una producción musical muy elaborada.


Finalmente aparece System of a Down, quizá uno de los grupos que mejor representó la transición hacia el siglo XXI. Su combinación de metal alternativo, melodías armenias, cambios bruscos de ritmo y un fuerte contenido político les permitió construir una identidad completamente reconocible.


El libro reserva sus últimas páginas para un apartado dedicado a las mujeres en el rock duro, una decisión bastante lógica teniendo en cuenta que durante muchos años su presencia quedó relegada a un segundo plano en numerosos relatos históricos.


Girlschool fue una de las pocas bandas femeninas capaces de abrirse paso dentro del movimiento NWOBHM compartiendo escenario con algunos de los nombres más importantes del momento.


En España, Dover consiguió un éxito enorme gracias a Devil Came to Me. Aunque posteriormente evolucionaron hacia otros estilos, durante aquellos años demostraron que desde nuestro país también era posible competir en el ámbito internacional con canciones cantadas en inglés y una actitud plenamente rockera.


Las estadounidenses The Donnas recuperaron el espíritu más desenfadado del hard rock setentero combinándolo con una energía claramente heredada del punk.


El epílogo aborda la situación del rock duro después del año 2000 y habla de una cierta decadencia entendida sobre todo como pérdida de protagonismo comercial. Durante estas dos últimas décadas han seguido apareciendo excelentes discos y nuevas bandas, aunque sí resulta evidente que el rock dejó de ocupar la posición dominante que había mantenido durante buena parte de los años ochenta y principios de los noventa. Simplemente cambió el ecosistema musical, las formas de consumo y la manera en que el público descubría nuevos artistas.


Más allá de que cada lector pueda discrepar sobre la inclusión o ausencia de determinados grupos, La explosión del rock duro plantea un recorrido ordenado y fácil de seguir. Su estructura invita a releer discos conocidos y quizá también a redescubrir otros que podrían haber parecido perder brillo con el paso del tiempo pero que su autor con buen critrio rescata. 


Ese equilibrio entre divulgación y contexto histórico hace que la lectura resulte amena tanto para quien lleva décadas escuchando rock duro como para quien simplemente quiera entender por qué Led Zeppelin, Black Sabbath, Iron Maiden, Metallica, Nirvana o System of a Down aparecen unidos dentro de una misma historia... aunque pertenezcan a décadas diferentes.


Como el propio autor destaca: "El libro está escrito (...) sin pretensión académica y con sentido del humor. El objetivo es que el lector reviva aquellos tiempos y cómo los fans disfrutamos de las canciones en el momento de su lanzamiento. Es un libro dirigido a quienes quieren hacerse una idea general de qué es el rock duro y cuál ha sido su evolución. Y tener una relación larguísima de temas con los que disfrutar". 


Corroboro que lo ha conseguido. ¡¡¡Siempre hay un disco más por volver a escuchar!!!


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COACH VOCAL de referencia internacional. Titulada oficial Superior en Pedagogía del Canto con Matrícula de Honor y Premio Extraordinario Fin de Carrera por unanimidad. Titulada en Canto, Piano e Ingeniería. Consejera del Consejo Superior de Enseñanzas Artísticas del Ministerio de Educación de España. Académica de las Artes Escénicas de España. Dir. Vocal Center. Miembro fundadora del Capítulo Iberoamericano de la Región Internacional de la National Assoc. Teachers Singing (EE.UU.). Miembro European Voice Teacher Association. Deleg. Asoc. Española de Profesores de Canto. Dir. Asoc. de Músicos Profesionales de España-CV. Experta en Técnica Vocal. Especializada además en voces infantiles y juveniles. Autora de las exitosas publicaciones: Claves de la Voz y el Canto, Guía Práctica para Cantar (núm. 1 ventas Amazon), Guía Práctica para Cantar en un Coro, La Voz sí que Importa, Cómo enseñar a Cantar a Niños y Adolescentes. Asesora vocal y Directora musical TV. Prepara asiduamente a participantes de concursos de televisión. 0034 651315263 "¡Cantad felices!"

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