10.10.14

La neuroeducación aplicada a la enseñanza del canto

En un post anterior comenté la publicación de Francisco Mora y el conocimiento del funcionamiento del cerebro aplicado a la educación. Voy a centrar estas líneas en las vinculaciones con la enseñanza del canto.

Aprender a cantar es una actividad que requiere mucha autoconciencia corporal y mucha reflexión y cordura mental, por lo tanto, es necesario desarrollar una atención dirigida a las propias sensaciones corporales y a los cambios que se producen en estas sensaciones y a lo que sucede a nivel mental y emocional. En muchas ocasiones explico que la técnica vocal es un conjunto de sensaciones corporales positivas que almacenamos en la memoria y a las que recurrimos de una forma cada vez más inconsciente cuando las necesitamos. Pero, para que esto suceda, el aprendizaje debe realizarse de una manera muy rigurosa y sistemática y sobre todo no se le puede pedir a la alumno cosas que no puede hacer.

Por otro lado, es esencial el clima emocional en el que se produce el aprendizaje, es algo que cuido muy especialmente en mis clases porque desde hace muchos años soy consciente de que generar un clima de confianza es esencial para que el alumno investigue y descubra todo el potencial de su voz. La voz, además, no es como otros instrumentos musicales, está íntimamente ligada a la psique de la persona, a su personalidad y sus anhelos. Cualquier indicación que hagamos en una clase debe ser cuidadosa y respetuosa con las características psicológicas de la persona. Deberíamos huir de todas las indicaciones que empiecen por un "no" del tipo "no hagas esto o lo otro" ya que el alumno lo percibe, en muchas ocasiones, como una negación de su personalidad.



Hay que hablar de lo positivo que se hace en una clase tanto o más que de aquellos aspectos que se deben corregir para mantener ese clima emocional positivo. Si el profesor está más pendiente de decir lo que se hace mal que de resaltar lo que se hacen bien, se genera una sensación de incompetencia en el alumno y puede salir de las clase desmoralizado y preguntándose: pero hago algo bien?", "será que no sé?, será que le pasa algo a la voz?". Una actitud crítica sin un buen clima emocional de confianza puede anular las mejores intenciones del docente. La educación vocal debe poner en el centro el desarrollo de la autoestima del alumno y no el nivel o la interpretación de obras difíciles. 

También es fundamental desarrollar la conciencia del valor del error ya que se trata de un proceso en el que se debe estar constantemente experimentando y evolucionando. Siempre digo que una clase de canto es un laboratorio de sonidos y todos son bienvenidos porque nos ayudan a aprender.

Repetir es esencial para aprender pero hemos de asegurarnos, en el canto que repetimos los buenos patrones musculares, las buenas sensaciones corporales sino todo será en vano. Por esta razón todas aquellas actividades que desarrollen nuestra autoconciencia corporal: técnica alexander, tai chi, yoga, pilates, meditación, visualización, etc serán sin duda una herramienta esencial para todo cantante.

Mora habla de la posibilidad de estimular el cerebro con la imaginación, considero este aspecto fundamental para los cantantes que no pueden estar todo el tiempo cantando y necesitan de estrategias de estudio diversas.

Y para terminar, la persona que se interesa por aprender a cantar ya viene con una gran motivación interna, seamos los docentes, muy cuidadosos y alimentemos ese motor con emociones y lenguaje positivo. Es nuestra obligación y responsabilidad hacerles crecer y amar la música y el canto. 

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