Toni Pastor, gestor y productor: Un artista no puede quedarse expectante, esperando a ser contratado

Toni Pastor, gestor y productor
¿Qué ha supuesto para ti recibir un premio por parte de la asociación de empresas de artes escénicas AVETID?
No es muy frecuente que los profesionales que no damos la cara ante el público seamos reconocidos por nuestra trayectoria, así que, después de la sorpresa, estoy muy agradecido por esa muestra de cariño de mis compañeros. 

Pasados los días, la sensación es que he de mejorar para ser realmente merecedor de este reconocimiento; la verdad es que ahora me asalta continuamente la inquietud, la preocupación por hacer bien las cosas, mezclado con alegría y orgullo. Pero la sorpresa no se me va.

En tu discurso de entrega abogaste por tender puentes entre la educación y el mundo profesional, ¿podrías abundar en estas ideas para nuestros lectores?
Es algo fundamental en la formación de los futuros profesionales en cualquier oficio. Los estudiantes, mientras adquieren herramientas teóricas, han de hacer, regularmente, inmersiones en la realidad con la que se van a encontrar cuando empiecen a trabajar, para evitar que su incorporación pueda ser traumática, para que se familiaricen también con las herramientas que no pueden adquirir en las aulas.

¿Qué propuestas concretas crees que podrían llevarse a término?

Creo que son necesarios acuerdos formales, convenios facilitados por la administración entre los centros docentes y las empresas. Es verdad que esto ya existe, pero no es algo habitual en todos los centros de formación, ni con la consistencia y la frecuencia que deberían tener. 

Es cierto que los estudiantes de Magisterio o de Medicina, por ejemplo, tienen regladas en sus planes de estudio unas prácticas, pero creo que deberían ser más frecuentes y quizá no ser consideradas como unas asignaturas más a aprobar. 

Las salidas del alumnado de su centro de estudio, visitando centros de trabajo, o la visita de profesionales reconocidos a los centros de estudio para charlas y debates deberían ser habituales. 

Y creo que hay muchos, demasiados, ciclos formativos que carecen de estas prácticas bien regladas y organizadas. Es una asignatura pendiente de la Conselleria de Educación, pero también de los centros. Y, si se me permite, creo que hay profesorado que adolece también de la voluntad para incentivar todo esto.

En tu labor como docente estás guiando y ayudando a muchísimos jóvenes actores, ¿cuáles son los aspectos más importantes que debe tener en cuenta un artista novel para introducirse en el mundo profesional?
Me parece fundamental que los futuros profesionales de la interpretación conozcan aspectos que van a necesitar des del primer día de su incorporación a la profesión. Evidentemente dejo aparte su formación como intérpretes, que es lo primero. 

Un actor o una actriz que empiecen en el mundo profesional pueden optar, por ejemplo, por esperar a ser contratados por las compañías o empresas productoras; para ello van a necesitar algo más que haberse preparado como intérpretes para poder salir airosos en una prueba; tendrán que saber desde cómo hacerse un currículum y saber dónde y a quien presentarlo, a cuáles son sus derechos como trabajadores contratados, entre otras muchas cosas. 

Pero pueden optar también por formar su propia compañía, algo muy habitual en los tiempos que corren, debido a que no hay muchas empresas dispuestas o capaces de absorber a los nuevos profesionales, además de que la mayoría de las compañías trabajan con equipos habituales. 

Pienso que un artista no puede quedarse expectante, esperando a ser contratado, es de toda lógica que el creador tome la iniciativa; una buena parte de las actrices y actores que salen de las escuelas empiezan por poner en pie sus propios espectáculos, y eso, necesariamente, les llevará a tener que asumir alguna fórmula administrativa para poder estrenar y vender su espectáculo. 

El mercado, los teatros, los ayuntamientos que contratan, les exigirán alguna fórmula empresarial –autónomo, asociación, comunidad de bienes, sociedad limitada, etc.- para poder ejercer su trabajo y vivir de él. 

Por tanto, han de tener conocimientos, básicos al menos, de cómo se hace un dossier de venta, un contrato, una factura, cómo se contrata un técnico, un diseñador de vestuario, un transporte, qué es una nómina, como se contacta con el programador de un teatro, cuales son los teatros que están programando, qué tipo de programación hacen para saber si su espectáculo encaja, etc., etc. 

No pueden salir de la escuela sin esos conocimientos, o tendrán que aprenderlos de manera lenta y traumática a veces, como hemos tenido que hacer muchos.
Y, por supuesto, también es fundamental, y esto va ligado a las respuestas anteriores, que conozcan el tejido empresarial de su entorno: las compañías, los teatros, los festivales, las empresas de servicios…

¿Hasta qué punto crees que es importante que la orientación profesional se encuentre en todos los currículos de música y AAEE??
Siguiendo con la anterior, la respuesta a esta pregunta ha de ser obvia. Es absolutamente importante. La música y las artes escénicas tienen, como hemos comentado, esas dos salidas fundamentalmente: ser contratados o crear la propia formación musical o compañía de arte escénico. 

Y creo que incluso en los centros docentes en los que se imparten estos conocimientos, aún son insuficientes, en el sentido que se imparten, en general, durante un solo curso, incluso un cuatrimestre, y normalmente en el último año de carrera, cuando muchos de los alumnos y alumnas están ya inmersos en alguna actividad profesional o que pretenden que lo sea. 

Me encuentro con muchos alumnos que comentan que “qué bien me habría venido saber de todo esto antes”.

Hablo sólo de este aspecto en la orientación profesional porque he de suponer que una persona que decide estudiar una carrera artística tiene, al menos de entrada, bastante claros sus objetivos, sus deseos respecto a qué profesión quieren ejercer en la vida.


Desde el punto de vista del gestor cultural, ¿qué hace que se tome la decisión sobre contratar un espectáculo u otro?
Tendríamos que distinguir entre, al menos, dos tipos de gestores: los públicos y los privados.

Partiendo de que los dos han de ser personas formadas en la gestión de las artes escénicas, es decir, personas con sensibilidad, conocimientos y gusto artístico, hay que decir que, salvada la suposición de la coincidencia en programar espectáculos de calidad, hay un objetivo primero que los distingue: el gestor de un teatro privado, tiene en cuenta una necesidad primaria, como es hacer económicamente rentable su programación. 

Básicamente se trata de un negocio y tendrá en cuenta programar espectáculos que aseguren la asistencia de púbico suficiente para que sea rentable la inversión.

Hacer rentable la inversión no es, por el contrario, la finalidad principal del gestor de una sala pública, sin que por ello tenga que descartar esa posibilidad; pero las prioridades son otras. Un teatro de la administración no está abierto para hacer la competencia desleal a las salas privadas. 

Digo desleal porque el organismo administrativo cuenta, o debe contar, con un presupuesto adjudicado para ser invertido como un servicio a la población, de la misma manera que adjudica presupuestos para otros servicios públicos como el urbanismo, la educación o la sanidad. 

Esos presupuestos están destinados a ser rentables socialmente, no económicamente. Es por ello que los criterios de un gestor público han de tener otra perspectiva, y han de asumir aquello que seguramente no absorberá la empresa privada. (Capítulo aparte son las salas privadas alternativas, a las que me quiero referir después). 

Digo del gestor público que tiene la obligación de apoyar diferentes opciones, que sólo enumeraré o se haría demasiado larga esta respuesta: compañías nuevas, nuevos autores, nuevos directores, nuevas actrices y actores, nuevas formas de creación, vanguardias, danza contemporánea, la investigación, creadores del propio territorio preferentemente, espectáculos de texto en la lengua del país, el repertorio propio, espectáculos no racistas, no xenófobos, no machistas, apoyar determinadas estéticas, ideologías artísticas,  etc. 

Si se trata de un gestor en un pueblo, puesto que generalmente sólo dispone de una sala, ha de tener en cuenta además los diferentes gustos de sus ciudadanos, dar opción a que su público pueda contemplar todas las formas de expresión, desde los títeres o el teatro de calle a la danza contemporánea, aunque esta siga teniendo, ¡ay!, pocos espectadores (que viene provocado precisamente por no programarla).

No quiero dejar de referirme a las salas privadas alternativas, que en general están ubicadas en grandes ciudades, y gestionadas por creadores, compañías, gente de la profesión, en definitiva. Hay que romper varias lanzas por ellos. Estas salas sí que arriesgan por todo lo que debe arriesgar la administración, a pesar de trabajar en precario y tener escasa ayuda. 

Si me ciño a la ciudad de Valencia, he de decir que esas salas deberían disfrutar de una inversión generosa por parte de las instituciones. La Generalitat cerró inexplicablemente la Sala Moratín, un espacio equiparable en tamaño y tipo de programación, así que todas esas salas debería ser las Moratín de la Generalitat; ya que cerraron la suya, que apoyen a todas estas que la sustituyeron con la generosidad adecuada. Esta sería una postura justa, necesaria y loable.

Has trabajado como distribuidor de espectáculos de artes escénicas, ¿cómo puede una compañía encontrar un buen distribuidor?
Un distribuidor es un eslabón más de la profesión, y pienso lo mismo que del productor o del programador. 

Los empresarios de la distribución han de ser profesionales que amen el arte escénico, que tengan la sensibilidad para saber qué están vendiendo, que apuesten por la creación en la que crean, que se afanen en que sus compañías estén perfectamente atendidas, vender sus espectáculos en los espacios adecuados, que no les importe no colocar una compañía en un teatro o una programación que irá en contra de la creación, etc. 

Digo estas cosas para responder a la pregunta. Una compañía que busca un buen distribuidor ha de fijarse en los distribuidores que hagan todo eso y más. E ir a intentar que confíe en su espectáculo.

¿Crees necesaria una oficina pública de emprendimiento cultural debido a la idiosincrasia del sector?
Creo que no. O no estoy nada seguro. En todo caso, en lo que hay que pensar es en que existan también para las artes escénicas los mismos servicios que existen para la promoción o la internacionalización de otros sectores como la industria o la agricultura, porque este es un sector económico más, al que nunca se le trata igual, se le ayuda menos, pero como está siempre expuesto en los medios, parece que esté siempre mendigando algo que le corresponde, como a los demás.

¿Quieres añadir algo más sobre el mundo de la orientación profesional?
Bueno, yo creo que no sé mucho más de lo que he dicho, no soy un experto en la materia. 

¿Dónde pueden hallar nuestros lectores más información sobre ti?

No sabría decirte. En todo caso, de momento estoy por la Escuela Superior de Arte Dramático de Valencia y puedo seguir hablando con quien lo desee. O también por el hall de cualquier teatro, suelo estar por allí antes de entrar a ver alguna función. Digo yo.

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COACH VOCAL de referencia internacional. Titulada oficial Superior en Pedagogía del Canto con Matrícula de Honor y Premio Extraordinario Fin de Carrera por unanimidad. Titulada en Canto, Piano e Ingeniería. Profesora online Máster Universidad Europea Miguel de Cervantes-SLKE. Dir. Vocal Center. Full Member National Assoc. Teachers Singing (EE.UU.). Miembro European Voice Teacher Association. Deleg. Asoc. Española de Profesores de Canto. Dir. Asoc. de Músicos Profesionales de España-CV. Experta en Técnica Vocal. Especializada además en voces infantiles y juveniles. Asesora vocal FremantleMedia TV. Prepara asiduamente a participantes de concursos de televisión. (+34) 651315263
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